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  • Romina Florentino

8 - Conectar para ser quien vinimos a ser




Si estuviera a punto de partir de este mundo y me pidieran una última frase para dejarle a los que queden diría “Se vos mism@”


Según mis propia experiencia, no hay cosa que te haga sentir más feliz y libre que ser auténtic@.


Esto requiere, como comentaba en el post anterior, parar y tomarte el tiempo para conocerte, escucharte, desarrollar tu auto-empatía.


También requiere coraje y confianza para aceptar que no todas las personas van a aceptarte tal como sos porque probablemente, siendo vos mism@ dispares emociones, recuerdos, impulsos en otros que tendrán que ver más con ellos que con vos y probablemente no podamos ni conocerlo de antemano, ni evitalo sin dejar de ser fieles a nosotros mismos.


Por ejemplo cuando escribo, hablo o grabo este podcast no siento la necesidad de usar lenguaje inclusivo porque la inclusión la siento en el corazón. Quizás haya personas que no estén de acuerdo o se sientan molestas pero mis mensajes son para todos lo que lo quieran escuchar sin distinciones de género ni de nada.


Cuando me refiero a ser vos no me refiero a ir por la vida actuando sin consciencia o integridad, lastimando a otros conscientemente o sin respetar los derechos de los demás en pos de mi libertad y autenticidad.

Creo que, si me venís siguiendo te lo imaginaste pero nunca está de más aclarar.

Yo doy por sentado que todos los que se interesan por lo que tengo para compartirles tenemos buenas intenciones y que nos guía el amor y si no es así sabé que todos tenemos la capacidad de ser y actuar desde ese lugar.


Acá es donde creo, se da una gran confusión porque muchos de nosotros alguna vez pensamos que amar y hacer felices a otros era dejar de ser nosotros mismos, dejar nuestras necesidades de lado, desconectar de nuestras emociones y meternos en un automático para no sentir el dolor de ir en contra de lo que nosotros somos y realmente queremos.


También probablemente te haya pasado que por pertenecer a un determinado grupo, aceptaste hacer cosas sin siquiera preguntarte si te sentías cómod@ con eso o si era una necesidad que vos también tenias.


Yo fui así durante mucho tiempo y vengo transitando el proceso de conocerme y poner en práctica esto que les comparto de la autenticidad, auto-empatía, tomarme el tiempo para reflexionar.


Para esto, me sirve mucho exponerme a distintas experiencias en lugares nuevos, con gente nueva y así construir un laboratorio donde yo misma soy el “objeto de estudio”.

Luego de cada experiencia intento observarme y registrar que me pasó, como me sentí, que actitudes tomé, cuán alineado está eso con mi esencia. En este momento, mientras les escribo esto hago una pausa, cierro los ojos (si tenés ganas intentá hacerlo conmigo) instintivamente me pongo la mano izquierda en el pecho e inspiro profundamente ensanchando las costillas e inflando la panza. Luego llevo la atención al corazón y percibo como me siento con esto que estoy haciendo o se me presenta. ¿Estoy En paz? ¿Estoy Intranquila?


¿Por qué les cuento esto? Porque al parecer (lo acabo de hacer consciente) esta es mi manera de sentir, filtrar los distintos estímulos y propuestas que se me presentan y conocer el impacto que tienen en mi ser. Es más, ahora que me estoy observando más en detalle y siento que inclino mi cabeza levemente hacia mi derecha en dirección a mi pecho como si quisiera escuchar mi corazón.


Hace poco viví una experiencia donde estaba en un grupo, el 90% de las chicas hicieron algo que las hacía sentir libres, auténticas y yo no sentí hacer lo mismo. Obviamente me observé y conecté con mi “desde donde” y me hice algunas preguntas.


¿No lo haces por miedo al que dirán?

¿No lo haces porque no te aceptas tal como sos?

¿Cómo te sentís siendo de la minoría que hace algo distinto?

¿Cómo se sentirán las demás de que no te prendas en la propuesta?

¿Juzgas a las demás por hacer lo que les hace bien aunque a vos no te pase lo mismo o te sentís bien viéndolas libres y disfrutando?

¿Qué le pasa a los que están alrededor con la libertad de otros?


La realidad es que fue una experiencia súper enriquecedora de escucha, de aceptación y de darme cuenta de que estaba muy en paz conmigo actuando como genuinamente lo sentía más allá de lo que los demás, que son personas que me importan, con quienes conecto profundamente y quiero en mi grupo de amigos, hagan.


Esto me llevo a otra reflexión acerca del “Desde Donde” hacemos lo que hacemos en nuestro día a día.


Está lleno de tips y consejos por las redes, en libros, en publicaciones de gente que respetamos o por el boca a boca de conocidos y amigos que aparentemente contribuyen a tener una vida saludable o mayor bienestar.


Para mi, bienestar es estar con lo que te haga bien. Y como decíamos antes, para esto necesitamos parar y escucharnos.


Preguntarnos ¿Qué me hace bien? ¿Qué necesito?


En mi caso, lo que más necesito y protejo hoy es mi paz mental. Y probando distintas cosas me di cuenta que más importante que el “qué” es el “desde donde”


Por ej: Todos sabemos que la buena alimentación y el ejercicio físico son clave para una vida saludable pero… ¿desde qué lugar lo hacemos? ¿Desde un lugar que contribuye al disfrute y a la paz mental o desde un lugar obsesivo de perfeccionismo que genera más presión al punto de convertirse en un castigo encubierto?


No me refiero a que no sea necesario tener disciplina sino que observemos desde qué lugar hacemos lo que hacemos y que nos decimos por ejemplo si algún día no podemos sostenerlo.


Otro ejemplo: Vivir en la naturaleza también puede contribuir al bienestar pero, otra vez… ¿desde que lugar lo hago?

Traslado mi vida de locura de ciudad al paraíso y lo veo por la ventana o redefino mis hábitos y tiempos para conectar, fluir con el lugar y alcanzar aquello que fui a buscar?


En mi caso, lo que me da paz mental es:


· Encontrar espacios de silencio conmigo.

· Conectar con mi fuerza y mi flexibilidad haciendo yoga feel, pilates, saliendo a correr al parque.

· Conectar con mi alegría, espontaneidad y mi libertad bailando libre en mi casa.

· Conectar con la magia de la creación y el asombro estando 100% presente en la naturaleza.

· Reconocer y sentir el poder sanador de los alimentos comiendo colorido y siendo consciente los nutrientes que incorporo en cada comida.

· Conectar con gente hermosa con quienes no necesito coraza tanto en lo personal como en lo laboral.


Siento hacer un paréntesis y darle un poco más de espacio a este punto y compartirles, con una experiencia concreta, lo que es para mi, la gente con la que no necesito coraza.


Lo sentí muy fuerte este fin de año y nació este término en mi.


No necesitar coraza es esa sensación de que podes ser vos al 100% y no necesitas defenderte de nada. Sin haberlos visto a esas personas antes, solo necesitas unos minutos para saber saber que van a aceptarte con tus luces y tus sombras.

Son personas con quienes convivís 4 días y no sabes ni que edad tienen, ni como está compuesta su familia, ni su poder adquisitivo ni de qué trabajan. Las etiquetas no son necesarias porque la conexión es desde otro lugar y las charlas espontaneas son en su gran mayoría profundas como quizás nunca antes las tuviste con tu círculo íntimo.


En conclusión, sea lo que sea que te haga estar bien y ser auténtic@ y conectado con tu corazón creo que por ahi es el camino


Antes de cerrar te invito a hacer una reflexión ¿Pensaste alguna vez que necesitas? ¿Desde qué lugar haces lo que haces o tomas decisiones en tu vida? ¿Qué de todo lo que se te presenta está en conexión con tu esencia? ¿Intentaste conectar con tu intuición o los mensajes que te quiere dar tu corazón?


Nos vemos pronto.


Abrazo!

Romi





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