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  • Romina Florentino

1- Mensajes Mágicos




"Cuando tomamos conciencia de que reducimos nuestra vida únicamente al rendimiento nos damos cuenta de que vivir es como vivir muertos".


Esta frase es fuerte y no la recibí hace mucho pero me hizo mucho sentido cuando me llegó.


¿Te pasó que de repente empezaste a sentir que no sabes por que estas donde estas, haciendo lo que estás haciendo como si estuvieras en un sueño?


Algunas veces sentís o sentiste que estás en una especie de tren veloz con rumbo a “no se donde” del cual sentís que no te podes bajar, ni moverte de vagón y que ni siquiera llegas a leer los carteles para saber en que estación estas?


O quizás hayas logrado bajarte de ese tren por un ratito, y te encontrás como mareado en una estación extraña, se acerca el guarda a preguntarte donde querés ir… y lo que te sale decir es NO SÉ, lo único que sé es que necesito bajarme de ese tren y cuando el tren arranca te volvés a subir con la sensación de que no estás siendo muy fiel a vos mismo.


O tal vez, sigas en el tren, tengas una idea de donde ir pero no te bajas porque sentís que si saltas así con el tren en movimiento, todo el equipaje que llevabas, que te costó tanto juntar y con el que te encariñaste, va a quedarse ahí y vos te vas a quedar en la estación con lo puesto y con el riesgo de que quizás ningún nuevo tren podría llegar a pasar.


Si algo de esto te resuena, según mi propia experiencia, estás empezando a despertar, estas empezando a tener chispazos de conciencia de tu verdadera esencia. Te estas disociando por un momento, como saliendo de tu cuerpo y estás mirando tu vida con curiosidad, deseando saber quien sos y que querés.


Para mí este fue un proceso bastante incómodo y muchas veces angustiante. Me llenó de preguntas y a veces eran tantas y algunas dolían tanto, que elegía ignorar todo eso y volver al modo automático donde no hay tiempo para reflexiones y preguntas, solo hay que avanzar y seguir generando resultados. Decidí poner solo foco en mi rendimiento. Que era lo que tenia que hacer según mi mente y mis mandatos internos. Mi rendimiento como madre, como trabajadora, y todos los demás roles que tenía.


Pero en el fondo sabía que esas preguntas me estaban pidiendo al menos que revise y muy probablemente que cambie algo y eso me daba mucho miedo porque cada vez que me animaba a explorar un poco esos posibles cambios, automáticamente aparecían todas las posibles trabas o conflictos que me volvían cual elástico tirante al lugar de aparente seguridad.


Por más que quisiera ignorarlas, esas preguntas e incomodidades se me presentaron una y otra vez durante años. De distintas formas.


Y cuando aparecían, más de una vez me dije a mi misma… pero si lograste un montón de cosas? ¿Por qué estas así? ¿Por qué te haces tantas preguntas? y si… si lo veía de ese lado, yo sentía que no tenía derecho a estar disconforme, o sentirme mal entonces me censuraba y volvía otra vez al casillero inicial.


El tema es que no pasaba por ahí. Era una sensación que iba más allá de lo racional y tangible. No tenía que ver con el rendimiento o con esos logros en sí. Yo estaba agradecida y sabía que era afortunada por toda mi vida pero era algo más profundo y difícil de explicar con palabras.


En ese entonces empecé a buscar cosas que pudiera hacer trabajando, que pudiera utilizar como recurso en mi carrera pero que me acercaran a temas que yo sintiera más alineados a mis intereses reales .


Recuerdo que mi primer taller de ese tipo fue uno de Dale Carnegie donde trabajamos temas como la Autoconfianza, Relaciones Interpersonales, Liderazgo, Comunicación y Manejo de Conflictos. En ese taller no solo descubrí muchas herramientas útiles que pude aplicar sino que fue el lugar donde recibí los primeros mensajes que fueron clave en mi búsqueda y hoy están siendo clave en mi vida. Esos mensajes vinieron de comentarios de algunos de mis compañeros durante alguna dinámica, y de las experiencias que luego viví como graduada asistente de ese mismo programa.


En este período también hice cursos de respiración, meditación y un retiro de silencio.


Luego de esto empecé a tener más desafíos y logros laborales y por 2 años aproximadamente dejé de tener estos pensamientos pero ya estaba más abierta a los mensajes que me llegaban de distintos lugares y más conectada conmigo .


Cuando parecía que nada más iba a pasar, me entero que en el lugar donde trabajaba íbamos a pasar por un proceso de reestructuración, iban a despedir gente y deberíamos estar 2 años esperando para saber qué pasaría con nuestro trabajo.


Y boom, nuevamente todas las preguntas aparecieron…


¿Vas notando cómo aparecen esos mensajes y chispazos que no me dejan volver al estado normal aunque hubiese querido?


Durante esos dos años de incertidumbre me toco viajar y estar bastante tiempo sola.


¿Te pasó alguna vez de tener un libro por años y de repente cuando llega el momento de leerlo te da el mensaje que estabas buscando?


Bueno, eso me pasó en estos viajes. Me acompañaron libros como El Poder del Ahora y Comer-Rezar y Amar que dejaron mensajes que resonaron muy fuerte en mi en ese momento y confirmaron, a través de las historias de otros, ciertas cosas que yo estaba sintiendo.


Esto fue muy importante porque como buscadora principiante entendí que “lo que buscaba” podía aparecer en cualquier lado y en cualquier momento.


Y en este estado de incertidumbre total que hoy agradezco, porque es ese estado de incomodidad lo que me dio el impulso, retomé mi búsqueda.


El riesgo de perder mi trabajo y el temor que eso me daba me dio la oportunidad de conectarme con ¿qué haría si tuviera que volver a empezar?


Y en este proceso empecé a trabajar con un amigo para co-crear su emprendimiento, que era un emprendimiento con un hermoso propósito para la sociedad.

Les juro que nunca me sentí tan motivada, energizada y viva. Trabajabamos muchas horas y ni lo notaba. Los encuentros de trabajo eran una fiesta pero no había un peso y eso significaba que debía seguir con mi trabajo en paralelo.


Qué distinta era la energía emprendedora a la que yo estaba acostumbrada en mi trabajo!!!!


Asi estuvimos muchos fines de semana durante un año hasta que me comunicaron en mi trabajo que no solo no me echaban sino que me darían un cargo muy dasafiante, liderando un equipo al que yo sentí que debía dedicarle todos mis días y mis noches y me alejé del emprendimiento para enfocarme nuevamente en mi trabajo seguro.


Imagínense...Yo estaba muy ocupada con este nuevo desafío como para prestarle atención a esas preguntitas molestas... (claramente esta es una ironía) porque las preguntas y los mensajes volvieron con más fuerza!


A los 8 meses de ese anuncio en mi trabajo, mi papá se enfermó gravemente, de estar perfecto y lleno de proyectos un día, perdió toda la memoria y su autonomía al día siguiente.

De ser un hombre fuerte, independiente que logró todo lo que quiso en su vida, pasó a ser un hombre vulnerable sin registro de sus logros ni de sus bienes materiales.

Solo recordaba algunos afectos y cuando los veía, florecía como un niño.


Todo el mundo me llamaba y me contaban hermosas historias de mi papá y de cómo los había hecho sentir, como había hecho la diferencia en sus vidas … nadie me hablaba de lo que logró profesionalmente ni de las cosas materiales que consiguió.


¿Y saben qué? Todo eso desató en mí una revolución interna enorme.

Empece a buscar desesperada, a buscar sin rumbo porque no tenia idea de que quería, ni hacia donde quería ir… solo tenia esa sensación de no querer seguir en ese mismo tren y empece a buscar señales en lugares que no tuvieran que ver con lo conocido, sino tratando de buscar algo nuevo que sintiera más afín a mi. Y cuando digo afín, me estoy poniendo la mano en el corazón porque la decisión de cada cosa que hice en ese momento la tomé por intuición.


Esto no tenía ninguna lógica ni relación con ningún plan de carrera. No lo pensaba como algo útil que me sirviera para ganar más plata, tener más prestigio o crecer en el lugar donde trabajaba sino que me hiciera sentir bien. Que fuera elegido por mí, que disfrutara estando y viéndome ahí, que me permitiera conectarme conmigo y conocerme.


Cabe aclarar que eso debía hacerlo en paralelo sin dejar caer nada de lo otro que eran mis compromisos y responsabilidades a los cuales no iba a abandonar sin tener un rumbo u otro plan para mí . Entonces empecé a tomarme mis vacaciones o fines de semana para hacerlo.


Y si bien me sentía como una gimnasta que debía jugar con la pelota sin que se le cayera mientras mantenía el aro girando en la cintura, al menos tenía momentos OASIS donde podía salir del automático y donde oh sorpresa… me sentía más en casa, más alineada conmigo y con gente que sentía lo mismo que YO!!! Tenia una red de confianza!


Como forma de alivio intenté incorporarle parte de esa energía e ideas que traía de otro lado a mi rutina para ver si podía ir transformándola de a poquito en lo que yo quería.


En parte lo logré porque logré sacar el automático por momentos y empecé a crear mis pequeños paraísos dentro de la rutina, pequeños propósitos gratificantes dentro de mi trabajo y además ya no me sentía tan sola porque sabía que en el camino en el que yo estaba había muchos más buscadores como yo, con quienes me mantenía en contacto, que me irían guiando y dándome más mensajes.


Así es como me zambullí en las aguas del coaching, yoga, de la agilidad, de la innovación, de la sustentabilidad, del emprendedurismo, de los knowmads, del clown.


Pero como no podía ser de otra manera… anuncian una nueva reorganización donde me entero, que mi líder a quien yo adoraba y había sido mi gran pilar durante el proceso que pase con mi papá, quedaría fuera de la empresa.


Este mensaje, en ese estado de duelo en el que me encontraba fue como un electroshock.. La persona más buena, más talentosa y humana con la que yo trabajaba, debía irse en 6 meses.


Bueno, acá no empece a tener preguntas sino … dolores físicos, nauseas al entrar a la oficina, ganas de salir corriendo. A veces, llegaba a la oficina y luego de 1 hora de viaje me daba cuenta de que me había olvidado la computadora en mi casa, y tenia que volver a buscarla.

Cuando lograba llegar apoyaba la mochila en el piso como si estuviera llena de piedras y me desplomaba en la silla con un cansancio que me invadía a la hora de estar ahí.

Miraba el río, por la ventana desde el piso 26 super lindo soñando estar en otro lado.


Hasta que en un momento ese día llego y hoy estoy contándoles esto porque desearía poder inspirarlos a no ignorar esas preguntas, a animarse a escucharlas.


Quizás en tu caso no requiera cambios drásticos, quizás sea un simple cambio de hábito, o mirar tu vida con otros ojos, o un cambio de carrera si sos estudiante o de área si estás en una empresa...


También quisiera dejarles el mensaje de que no importa si empiezas a buscar sin saber qué buscas. Yo arranqué así y recién ahora tengo un poquito más de claridad pero fueron los mensajes y los aprendizajes que tuve en la búsqueda sin rumbo y por intuición, donde fui encontrando el camino. Fueron como las miguitas de pan del cuento de Hansel y Gretel y aun lo siguen siendo porque creo que este camino no termina nunca.


Así que amigo buscador! Te animo a que sigas y que no calles esa voz, esas preguntas ni esos mensajes porque son una gran oportunidad de vivir una vida genuina, más alineada y conectada/o con vos.


Estamos en contacto!

Abrazo!

Romi




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