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  • Romina Florentino

4 - Piedra libre a los miedos!




Hay una frase de Einstein que dice “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”


Desde que escuché esta frase, estuve totalmente de acuerdo con ella pero mi problema era que no sabía muy bien por dónde empezar este cambio.


Ya sabía que no estaba a gusto donde estaba, que ya no me estaba resultando nutritivo y que ya había cumplido mi ciclo ahí. La sensación y la pregunta que me invadía era… ¿Cuándo hago lo importante? y como les conté anteriormente, había recibido más de un mensaje que me confirmaba ese sentimiento.


También sabía que con ese ritmo laboral que yo me imponía (recordemos el tema del poder de nuestra mente, el perfeccionismo y el jefe déspota interno), no tenía mucho tiempo para conectarme conmigo y mucho menos para diseñar mi mejor versión.


Todo esto hacía que no viera un norte muy claro, que no supiera específicamente qué quería hacer si dejaba mi actividad, y eso me generaba una enorme sensación de angustia e inseguridad.


Me paralizaba. Y si bien estaba en conexión con información y redes de personas que estaban haciendo un camino que me resonaba más, lo cual me inspiraba y me aliviaba por momentos, aún no lograba tener demasiadas definiciones concretas que me permitieran sentirme segura de los próximos pasos.


Acá es donde empiezo a poner más foco en observarme y tratar de conectar con la idea de cambiar, de visualizar los detalles y prestar atención a las emociones que esto me generaba.


La primera imagen que me vino era la de estar presa, sin demasiadas opciones, callejón sin salida.


Con ayuda del coaching empecé a trabajar sobre esas creencias, identificar las distintas sensaciones para poder ponerles nombre. Así descubrí que cuando pensaba en el cambio sentía MIEDO.


Aprendí que el miedo es una emoción universal y que no es MALA o negativa como todos pensamos sino que nos sirve de alarma e indica que algo que me importa está en riesgo. La sensación es que hay una desproporción entre el tamaño de la amenaza o desafío que tengo en frente y los recursos que tengo para resolverla.


Descubrí que entender el significado de las emociones nos permite encontrarnos con la sabiduría que hay dentro de ellas y eso me llevo a querer conectar con esas amenazas.


Me empecé a preguntar ¿Qué me da miedo? ¿Qué me imagino que puede pasar? ¿Qué dice o que me muestra esto de mí?


De alguna manera mi intuición, mi inconsciente me estaba queriendo hablar e identifiqué dos cosas principalmente:


La primera, no poder cubrir todos mis gastos sin un sueldo fijo como el que tenía.


La segunda: estar inactiva, no encontrar un proyecto alineado a mi propósito que además sea rentable.


También tenía otros miedos como el día después, la edad, mi jubilación, la opinión de los demás, pero no tenían la magnitud de estos dos que les menciono.


Hoy me doy cuenta que estaba enfocada en la carencia absoluta y que de alguna manera, con esos pensamientos que le estaba mandando al universo, estaría atrayendo esos resultado.


Pero antes no pensaba así y hoy les estoy compartiendo los pensamientos tal cual los tenía en ese momento para que puedan imaginarse el miedo que todo esto me daba y que si a alguno le estuviera pasando, se pueda sentir acompañado en el proceso.


Una vez identificadas estas amenazas, la manera que encontré para empezar a desactivarlas o quitarles fuerza fue la misma técnica que usaba cuando era chica y veía sombras raras de noche en mi cuarto que me daban miedo…. Prendí la luz para mirarlas con más detalle y ver si seguían ahí o no.


Para iluminar la primera, lo primero que hice fue comprarme el libro “Cita con tu independencia económica” de Nicolas Litvinoff porque jamás fui buena con las finanzas y sentí la necesidad de aprender. No solo no tuve una educación financiera sino que, trabajar por un sueldo fijo mensual por muchos años hizo que me sintiera cómoda y no pusiera foco en aprender eso.


Gracias a ese libro aprendí conceptos interesantes que luego seguí investigando como “vehículos automatizados de ingresos” y “lograr que el dinero trabaje para mi” y me incentivó a preguntarme ¿Cuánto necesito verdaderamente para vivir bien? Y a explorar si existía alguna manera, que no hubiera considerado antes para poder conseguirlo.


La respuesta fue… que no tenía respuesta.

Lo cual me frustró bastante porque el tema números y planillas excel para mí es como la kryptonita verde para Superman. No me deja una gota de energía. Literalmente me derrito en la silla.


Y acá hago una pausa porque tengo la primera reflexión importante, que me hace dar cuenta de mi primer miedo sin fundamentos… ¿cómo voy a saber si tengo recursos para afrontar este desafío si ni siquiera se sé cuánto necesito cubrir?


Entonces, tratando de ponerle mucha onda empecé una planilla excel a la que puse en una carpeta que llamé “Camino hacia mi libertad” y me tomé el tiempo de identificar.


¿Cuánto gasto hoy?

¿Cuántos de esos gastos son fijos y cuantos variables?

¿Cuánto de esos gastos fijos son obligatorios?

¿Cuántos de esos gastos fijos podría no tener?

¿Cuántos son los gastos variables? ¿Con qué frecuencia los tengo?

¿Cuántos de estos gastos son super importantes y cuántos son prescindibles?


Una vez claro esto .... me quedé con el número de los gastos que debía mantener si o si, para luego calcular y sumar aquellos gastos fijos que hoy me cubría la empresa pero que como independiente, yo debería cubrir de acá en adelante, por ej: la obra social.


Finalmente tuve la respuesta a la pregunta inicial de cuanto necesito verdaderamente para vivir bien, según mis propios parámetros. Cada uno tendrá el suyo.


Con este dato empecé a explorar qué otros ingresos tenía independientemente de mi sueldo y además a mirar mis ahorros actuales y posibles como una oportunidad. . Ahorros posibles gracias al proceso que había hecho antes al identificar gastos necesarios y superfluos.


Finalizado este cálculo, obtuve el monto adicional que hoy no tenía y debería generar para cubrir mis gastos lo cual ya me generó más seguridad solo por el hecho de tener clara esta información aunque aún no supiera cómo generarlos.


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Para iluminar la segunda amenaza que era no encontrar un proyecto alineado a mi propósito y que además sea rentable, lo primero que tuve que aceptar era que no tenía ni idea de cuál era mi propósito y que por lo tanto, estaba en presencia de la segunda amenaza sin fundamento.


Entonces, primero me conecté con todas esas cosas que hacía en paralelo que me daban mucha información sobre lo que me movilizaba internamente, sobre mis intereses.


También hice muchos ejercicios individuales y en grupo de búsqueda de propósito, fortalezas, valores, misión, visión, mapas de los sueños y objetivos.


Me hice la carta astral , la numerológica, hice muchas sesiones de coaching, trabajé con una coach de carrera, leí libros de rediseño de vida como el de Alejandro Melamed y el de Leo Piccioli, hice dinámicas de autoconocimiento, retiros y meditación.


Puedo decir que todo fue super útil, estos son procesos muy personales y son descubrimientos progresivos pero la meditación es clave para, luego de todos estos estímulos e información, generar el espacio para que comiencen a emerger las respuestas.


Con toda esa información que iba juntando empecé un cuaderno especial dedicado al autoconocimiento y a diseñar mi mejor versión. En ese cuaderno además empecé a diseñar los primeros pasos para mi libertad, a recopilar material para empezar a construir algunas ideas y a pensar en posibles aliados para estos proyectos.


Gracias a que ya había construido una red más alineada con quien quería ser, empecé a hacer algunas actividades relacionadas a lo que sería mi nuevo camino, para experimentar y aprender. Para probar cómo me sentiría y además reafirmarme en este nuevo rol.

Sabía que muchas veces hay una gran brecha entre la fantasía y la realidad y quería saber qué pasada realmente.


El poder hacer estas actividades también me dió información de lo que pensaban mis posibles futuros clientes y colegas con lo que yo tenía para ofrecer lo cual me generó más seguridad.

También me dio confianza en el poder de la amorosa red que tengo que no para de crecer.


Quizás hoy vos tengas tus propios miedos que pueden o no ser los que tuve yo pero, de todas maneras lo que quiero transmitirte no varía.


Hoy a la distancia, habiendo hecho algunos pasos en este nuevo camino saco la conclusión de que la mente hace que esas amenazas se vean gigantes y que ponerle luz a los miedos para poder darle la verdadera dimensión que tienen las amenazas, y descubrir que no son tan grandes como parecen, te va a dar la posibilidad de avanzar un poco más liviano en tu camino, y dar pequeños pasos sensatos y prudentes para poder diseñar y tener la vida que querés tener.


Nos vemos la próxima!

Sigamos buscando juntos.


Gracias por leer hasta acá!

Abrazo enorme!

Romi




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