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  • Romina Florentino

Yo Emprendedor y Yo Corporativo - ¡Deme dos! ¿Es posible?

Hoy me encontré con unos textos que escribí en Julio del 2018 cuando aún estaba en mi vida corporativa pero en plena búsqueda y me pareció interesante compartírselos.



Todo empezó en Junio de 2015. La empresa donde trabajo estaba en plena transformación lo que significaba que nuestros puestos de trabajo estaban en riesgo. Fueron dos años de incertidumbre y fue difícil porque desde que nací, en mi modelo de mundo, las corporaciones y el trabajo en relación de dependencia eran las únicas alternativas de trabajo seguro y que me permitirían tener una “buena vida”.


Por mi tranquilidad y salud mental decidí seguir la regla “va a pasar lo mejor que tenga que pasar”, y comencé a enfocarme en lo que sí podía controlar.

En primer lugar, hacer todo lo que estuviera a mi alcance dentro de la empresa para que supieran que estaba interesada en quedarme y con más responsabilidades. En segundo lugar, empezar a buscar caminos alternativos al trabajo en relación de dependencia.


En medio de esta búsqueda, me reencontré con un amigo del colegio, emprendedor apasionado, quien me empezó a hablar de su empresa con tanto amor y entusiasmo que en dos charlas de café , con mucho placer me tuvo trabajando con él casi todos los fines de semana. Soñábamos con hacer grandes cosas, con dejar huella, con hacer algo con impacto. No les puedo explicar cómo me sentía! Me brotaba la energía por los poros! Todos los días pensaba en qué cosa nueva hacer o proponer. Soñaba con poder ser parte de ese proyecto y que todos nuestros sueños se hicieran realidad. Nunca, hasta ese momento, había tenido la oportunidad de dedicar mi energía a una actividad que tenga un propósito mas grande que yo misma o mi entorno cercano. Jamás había tenido la oportunidad de construir algo casi de cero y eso me apasionó.


En Marzo de 2016, la transformación terminó y resulto en un ascenso para mí. La idea de seguridad y buena vida volvieron a mi cabeza, las responsabilidades aumentaron, los desafíos me demandaban mucho tiempo de aprendizaje y decidí seguir en el camino corporativo por un tiempo más. Esto implicó , como toda decisión , renunciar a aquello que estaba empezando a construir con mi amigo emprendedor. Él lo siguió y lo sigue con éxito creciente hasta el día de hoy.

Esa experiencia, y como me hizo sentir, quedaron marcadas muy profundo en mí.


En octubre de 2016 mi papá, mi inspiración, y referente en la vida y en el camino corporativo, se enferma gravemente de un día para otro y deja este mundo 70 días después.

Fueron semanas de mucha reflexión , de escalas de valores que se transformaban, de toma de conciencia de nuestra finitud y que la seguridad y el control son solo ilusiones. La persona mas fuerte, previsora e independiente que conocí en mi vida, no había podido prever esto ni mucho menos, ganar esta batalla.

Este intenso dolor me hizo conectar nuevamente conmigo (mala suerte, buena suerte), con mis emociones y con como quiero vivir mi vida.

El duelo me llevo casi 14 meses, y sentí que al despedir a mi papá, despedía con él, a mi viejo yo.


Al final del período de duelo empiezo la carrera de coach ontológico profesional en donde empiezo a explorarme con mas profundidad y a cuestionar mis creencias, hago un programa de líderes de cambio donde conozco gente hermosa, emprendedora, que se siente capaz de lograr cualquier cosa que le haga bien al mundo y muchos lo están logrando.

Por el trabajo, empiezo a explorar el mundo de la agilidad y me sorprendo gratamente de sus principios y de su gente. También me conecto con toda la movida de la transformación digital, el diseño centrado en el cliente y me llevan al mismo camino. Increíble! -pienso. Todo esto tiene que ser un mensaje. Ese fuego, esa pasión por hacer la diferencia, por crear algo de cero, por dejar huella que me había pegado tan fuerte y me había hecho sentir tan viva, estaba volviendo


Yo sigo acá, en la corporación que durante 11 años me dio muchas alegrías, fue como una escuela, me enseñó muchas cosas que hoy se, me permitió conocer gente y lugares increíbles, confió en mí y me desafió al punto de querer renunciar del miedo hasta que me di cuenta que podía. En ella crecí, me formé y me sentí contenida con lo cual siempre estaré agradecida.


Esta mezcla de sentimientos es lo que da origen a mi proceso reflexivo que le da el título a este artículo.

El yo emprendedor y el yo corporativo conviven en mi, se tironean, se pelean y por momentos se aman. Cuando casi tengo la decisión tomada por uno o por otro, pasa algo y vuelvo a cero. Entonces me pregunto…¿Se pueden las dos cosas? ¿Es blanco o negro? ¿Hay uno completamente bueno y uno completamente malo?


Yo tengo mi teoría que la voy a compartir en otro post.


¿Vos qué pensás? ¿Alguna vez sentiste algo parecido? De estos mensajes y mi búsqueda te cuento más en el episodio 1 - Mensajes Mágicos de mi podcast Encendiendo Luciérnagas


#buscadores #desarrollopersonal #propósito

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